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Este libro de Vanesa de La Torre relata 6 historias de amor protagonizada por diferentes miembros de los diferentes actores de la guerra civil colombiana. El libro me provocó toda clase de sentimientos. Desde esperanza por el país y el futuro hasta desolación total y tristeza profunda por lo injusto que son muchas realidades. Siento que todo el mundo debería de leerlo, pero sobretodo los colombianos ya que logra algo que escasamente se ve en medios o en registros oficiales, humanizar a la gente involucrada en este desgarrador conflicto. Mostrar como la persona es única, tiene su historia y es diferente a a institución a la que pertenece. Siento que si todos tuviéramos más compasión por la historia del otro, sin importar la institución, bando, partido o religión a la que pertenezca el mundo sería un mejor lugar, este libro logra justo eso. Hablaré por encima de varias de las diferentes historias y qué me marcaron de cada una.

Ese sentimiento aterrador e inevitable que surge cuando a quien se ama, ama a alguien más
De la Torre, Vanessa, 2019
La primera historia es entre Myriam Rodriguez y Carlos Pizarro. Pizarro fue uno de los líderes de la Guerrilla M-19 uno de los tantos grupos armados que hicieron parte del conflicto colombiano. No sabía nada de esta historia, excepto como terminaría, disfrute mucho de aprender de la “intimidad” y “cotidianidad” de este tipo de personajes. Precisamente como ya sabía como terminaría leí la segunda mitad de la historia con profunda ansiedad de lo que iba a pasar. Me chocó mucho lo que vivió Myriam, como fue torturada, me trigger muchas emociones. La historia entre ellos me dio sensación de que fueron Llamas Gemelas (Twin Flames), es decir, estas relaciones kármicas tormentosas que hacen parte de aprendizajes karmicos que eligen vivir las almas cuando encarnan.
La historia de Fabiola, una recién casada cuyo esposo fue el escolta de Alfonso Reyes Echandía, me pareció increíblemente triste, nuevamente el hecho de que sabía a grandes rasgos que sucedería hizo que llenara mi lectura de ansiedad y tristeza por la situación tan injusta que se dio. Por suerte, no todas las historias fueron tan tristes y las últimas cuatro lograron dejarme siempre con mucha esperanza y ternura.
La historia de Alejandra y Ramiro, dos guerrilleros que encuentran el amor en la selva, fue mi favorita. Cuando la comencé a leer, el horror de sus infancias me lleno de desesperación y desolación, me recordó a mis días trabajando con víctimas de violencia intra familiar, cuan común es esta realidad en Colombia, como obliga a los niños a volverse adultos, lo mismo me sucedió con la historia de Sandra, Arelys y tantos otros niños colombianos. Alejandra y Ramiro terminan en esta guerrilla muy pequeños huyendo de realidades de violencia domestica solo para llegar a una guerra desalmada, igual que Sandra la protagonista de otra de las historias. No quiero contar el final, pero me llenó de felicidad y ternura, incluso lloré cuando vi la foto de los dos.
En el amor la voluntad es una utopía
De la Torre, Vanessa; 2019
La historia de Josephine y Anderson me pareció digna de una película de Hollywood, casi un remake de Aladdin. Me genero mucha sorpresa el hecho de que no fuera ya una película o, por lo menos, una telenovela. De la historia de Arelys me genero un sentimiento de compasión muy fuerte todo lo que vivió, como fue dos veces desplazada y todo lo que padeció en el intermedio. Me hizo pensar mucho en todas las personas que actualmente son desplazadas, incluyendo a todos los venezolanos que ahora migran por todo el continente buscando un mejor mañana.
Para finalizar quiero dejar una pequeña reflexión sobre la importancia de crear empatía con las personas que viven realidades diferentes a las nuestras, recordar, como decía uno de mis grandes maestros, que entre esa persona que vemos tan mal y nosotros, hay solo tres decisiones malas (diferentes) de por medio.















